Año 2226
Giacomo miraba por la ventanilla del aerostato, pese a que debería haber amanecido hace un rato, el día permanecía oscuro y nublado, la lluvia caía sobre el mar atlántico.
En breves pudo discernir una figura iluminada en la lejanía,era enorme y solo se podía tratar de una cosa. La megafonia del aparato anuncio que en breves llegarían a su destino, la ciudad de Arcadia. Aun en la lejanía se veía enorme, Arcadia era la primera de las hasta ahora cinco ciudades voladoras creadas por el hombre, su tamaño era descomunal, tenia forma de cúpula que se veía adornada por una serie de salientes parecidos a estalagmitas que descendían hacia abajo, y en el centro de estas se encontraba una gran torre que bajaba y emitía una luz enorme, el generador de fusión que permitía que la ciudad siguiese volando. A su vez la luz que desprendía la hacia parecer una estrella cercana dándole un toque dorado.
El adolescente que tenia al lado se removió en su asiento despertándose por el mensaje, el resto del pasaje empezó desperezarse y prepararse para la llegada. El joven al mirar por la ventanilla quedo asombrado al observar la ciudad, probablemente era la primera vez que viera una de las ciudades voladoras, y Giacomo reconocía para si que pese a haber estado en Nueva Roma y Nueva Atenas, Arcadia quitaba el aliento por su tamaño.
Giacomo tenia veinti ocho años, su piel era morena,sus ojos eran marrones, y su pelo castaño largo recogido en una coleta,era algo delgado y de estatura media
Vestía ropa sobria y funcional, un mono de color ocre, con tonos verdes.
Cuanto mas se acercaban a Arcadia, mas grande se apreciaba, el aerostato entro a baja velocidad en uno de los hangares de la parte inferior de la cúpula.
El hangar tenia el tamaño justo para el aerostato, los aerostatos inventados hacia cincuenta años, usaban el modelo estándar de los viejos aviones de pasajeros, solo que en vez de ir a propulsión, se mantenían en el aire por una serie de turbinas, así pues eran muy maniobrables y fáciles de aterrizar.
Una vez en el hangar, había una pequeña multitud, esperando a los viajeros, Giacomo cogió su bolsa y descendió del aerostato, abajo le esperaba uno de los mecanos del gremio de exploración, al ver a Giacomo el androide reconoció le inmediatamente y se acerco.
-Bienvenido a Arcadia señor Ammantini, soy Stanislav, me manda el director del gremio, para llevarle a su alojamiento.- El mecano tenia aspecto mecánico y crudo, así que probablemente seria uno con uno o dos años de vida, y aun no se había decidido a modificarse.
Giacomo le estrecho la mano y ambos partieron por el laberinto de pasillos buscando un ascensor que le llevara a su alojamiento, la parte inferior de la cúpula, estaba ocupada por los accesos a los hangares y los laboratorios, por lo que no era raro que la mayoría de caminos estuviesen restringidos, los pasillos eran amplios, y estaban fuertemente iluminados, con escasa decoración y alguna cámara cada pocos pasos. Intentando amenizar el viaje le pregunto a Stanislav.
-¿Llevas mucho en el gremio?
-Empece hace casi un año, según el ordenador central era lo que mas disfrutaría, pero aun no me han otorgado ninguna misión de campo, me tienen de chico de los recados todo el día- Giacomo le entendía, había pasado por lo mismo tras entrar en el gremio, el primer año apenas hay oportunidad de salir de una de las ciudades donde los jóvenes, o mecanos recibían el entrenamiento necesario para ejercer fuera.
-No te preocupes enseguida te dejaran pilotar un Icaro para misiones de reconocimiento.- El icaro era una nave biplaza con gran autonomía, que se usaba para cartografiar y explorar zonas en profundidad.
Continuaron el trayecto en silencio, descendieron en uno de los ascensores de mayor tamaño hasta la planta de alojamientos temporales, planta era un eufemismo, puesto que en ella se podía llegar a alojar unas quinientas personas. Ocupaba tres niveles de una de las estalagmitas principales, y estaba dispuesta en forma de corredores llenos de habitaciones bastante amplias y confortables para ser temporales.
-Vendré a recogerle en dos horas.-Dijo despidiéndose el mecano.
Giacomo entro en su habitación, había una cama de tamaño considerable, un escritorio por si lo necesitaba y un transmisor, la decoración era lujosa, con diversos cuadros digitales y muebles construidos de forma barroca, personalmente no le gustaba demasiado el estilo, pero era lo que mas se hacia por aquí. A su vez tenia una ventana considerable,lo cual era un lujo en este sector por lo que sabia, desde la que se veía la tormenta que había fuera y se medio discernía el océano Atlántico que ahora sobrevolaban.
Dejo sus pertenencias y se encamino al cuarto de baño donde se aseo y preparo para salir, se vistió con (ropa por discernir), y se preparo para recepción con el director.
Stanislav llego como le había dicho a las dos horas y lo acompaño por los pasillos hasta la sección del gremio. Era una de las estalagmitas centrales, que rodeaban al reactor de la ciudad, en ellas se encontraban las oficinas de los gremios, la entrada era una basta estancia circular de unos quinientos metros en la que habían diversos ascensores, así como asientos y unas cuantas mesas de recepción, estaba decorada con frescos que se asimilaban a los mosaicos de la vieja Roma, en ellos se veían todos los continentes en detalle del mundo.
Descendieron en un ascensor hasta el despacho del director Sterling, el despacho era bastante grande,era un caos, estaba lleno de antiguos y nuevos mapas revisados esturreados en algunas estanterías, antigüedades, una escultura en mármol que representaba a Dedalo con su hijo; y finalmente una mesa central con una terminal de ordenador.
-Ah Stanislav, y supongo que este joven debe de tratarse del señor Ammantini- Dijo Sterling incorporándose de su silla para saludar a los recién llegados.
Sterling era un hombre mayor, ya rozaba los ochenta años, pese a ello aun tenia un cuerpo vigoroso para su edad,no tenia ninguna modificación mecánica evidente, y tenia un rostro aun enérgico,su pelo era corto y blanco por la canas. Sus ojos estaban llenos de vida.
-Es un placer conocerle Director Sterling, mi padre me ha hablado mucho de usted.-Dijo Giacomo estrechándole la mano.
-Si, tu padre es un buen hombre y ha realizado mas de un encargo para mi, Stanislav puedes dejarnos ya, la señora Pinsard requiere de tus servicios en Cartografiá.
Dicho esto Stanislav salio de la habitación por el ascensor que habían usado antes.
-Bueno joven. ¿Te comentaron en Nueva Roma cual es el proyecto por el que te he hecho venir?.
-Me comentaron simplemente que se trataba de un asunto de alta importancia, pero nada mas, se me informo ayer que debía venir, puse todos mis asuntos en orden antes de partir como me aconsejaron.
-Buena precaución, porque si todo sale bien no vas a volver en una temporada.-Añadió Sterling con satisfacción.- Entonces me toca a mi explicarte todo el proyecto. Como sabrás han pasado sesenta años desde que los primeros miembros del proyecto surgieron de los bunkers de Reikiavik.-Tomo una pausa y su rostro mostró una gran nostalgia.- En estos sesenta años, hemos reinstaurado gran parte de Europa así como el norte de África, ahora mismo estamos operando al máximo de nuestra capacidad, a la hora de asimilar nuevas poblaciones y conseguir que se nos unan, es un ritmo lento, mientras que el mundo se esta despertando del letargo del invierno nuclear.-Giacomo sintió excitación al suponer lo que diría ahora.-No podemos aumentar la velocidad que llevamos ahora, pero si podemos intentar dar con estos viejos restos de la humanidad e intentar que no se decarrien de nuevo. ¿Entiendes que quiero decir?
Giacomo asintió sin decir nada, la idea ahora mismo se le quedaba muy grande.
-De momento estamos preparando cinco equipos, cada uno destinado a un rincón del mundo, esperamos poder contar contigo para este proyecto.-Sterling hizo una pausa y miro a Giacomo.
Giacomo trago saliva y respondió.
-Por supuesto, esto es algo asombroso, no podría quedarme fuera de esto.
-Ese es el espiritu.- Dijo sonriendo Sterling
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